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Cómo influyen la lluvia, el viento y el frío en un partido de fútbol

Fútbol-tiempoReuters

Ya estamos en otoño y hemos asistido a las primera lluvias torrenciales. Los días lo mismo pueden salir soleados y con una temperatura agradable que fríos y con lluvia. Y el viento muchas veces y según la zona se autoinvita cuando hay partidos de fútbol.

Por este motivo, los entrenadores y jugadores de fútbol profesionales deben estar atentos a los pronósticos del tiempo para preparar sus partidos, porque no es lo mismo jugar en un terreno más o menos seco que en un césped encharcado. Tampoco sale igual un pase lateral a media altura si corre una ligera brisa que si hay un viento huracanado. Y la resistencia de los músculos es diferente dependiendo de la temperatura, por lo que los preparadores físicos también deben estar al tanto.
Es tan importante el aspecto climatológico ante la disputa de un encuentro de fútbol que todas las casas de apuestas varían sus cuotas dependiendo de lo que diga la señora del tiempo o portales especializados como éste. Y esto es porque algunos equipos salen favorecidos por los diferentes acontecimientos atmosféricos, lo que hace que otros sean perjudicados.
Analicemos todo esto de manera más pormenorizada.
¿Cómo influye la temperatura?
Tradicionalmente en España las mejores épocas para la práctica del fútbol son la primavera y el otoño. Pero en la época de la caída de la hoja también pueden venir noches de heladas en los que el frío se te mete por los huesos.
Y los equipos españoles que juegan competiciones europeas tiemblan antes de los sorteos para no tener que visitar a escuadras de países fríos como Rusia, Noruega, Suecia o las repúblicas bálticas.
Las temperaturas muy bajas dificultan la respiración y provocan la aparición del cansancio mucho más rápido. Por el contrario, cuando hace mucho calor, se produce un exceso de sudoración, lo que conduce a la deshidratación.
Por los motivos antes descritos, los equipos que mejor soportan el frío son aquellos acostumbrados a esas temperaturas, mientras que los que son de zonas más cálidas como el sur de España, llevan muy mal jugar un partido a cero grados.
Por las mismas razones, aquellos jugadores procedentes de países cálidos como los brasileños, suelen pasarlo mal en los partidos disputados a bajas temperaturas por muchos guantes y leotardos con los que traten de protegerse.
¿En qué afecta la lluvia?
Equipos de la Primera División española como el Real Madrid, el Barcelona, el Celta o el Villarreal basan su juego en el movimiento rápido de la pelota, generalmente a ras de suelo. Esto lo pueden hacer con un campo seco o ligeramente humedecido.
Por eso su juego se resiente mucho cuando el campo está encharcado. El balón no corre como debiera y se queda parado a la más mínima. En este terreno se defienden mejor los equipos acostumbrados a jugar el balón en largo y cuyo mayor fuerte en el juego aéreo y el remate de cabeza.
Este tipo de juego se denomina estilo inglés, ya que en los viejos estadios de las islas británicas, la lluvia era la invitada estelar en casi todos los partidos y el drenaje del césped no era como es hoy en día. Se veían abocados a jugar al pelotazo y con mucha intensidad.
Los campos de los estadios modernos tienen mejor drenaje y no son como los antiguos que a la más mínima gota de agua se quedaban anegados. Esto no quiere decir que sean infalibles, por lo que hay que tener en cuenta el nivel de lluvia al que se tiene que enfrentar un equipo durante la disputa de un encuentro.
Los campos encharcados pueden ser determinantes en los goles. A veces, un balón que parece que va a entrar en la portería se ve frenado por un charco y así se evita el tanto. Otras, una acumulación de agua puede dejar vendido a un portero para que un delantero avispado pueda marcar gol.
¿Cómo contrarrestar el viento?
Al contrario que con la lluvia, cuando el aire es muy fuerte, provoca que los balones en largo sean desviados no llegando al destino inicialmente previsto por el lanzador. La dirección de la pelota se vuelve impredecible y es complicado lograr el remate.
Además, un lanzamiento desde fuera del área hacia la portería se convierte en un balón envenenado para el guardameta, incapaz de calcular cómo tiene que ser su estirada para impedir el gol.
La manera de minimizar el riesgo cuando el viento es tan potente que casi tiraría a una persona es jugar la pelota por el suelo. Equipos acostumbrados a hacerlo como el Real Madrid o el Barcelona salen beneficiados, mientras que aquellos que basan su potencial por alto lo tienen más complicado.
Estar atentos al pronóstico del tiempo debe influir en la preparación de los partidos que hacen los entrenadores y jugadores, en la nutrición de los futbolistas previa a los encuentros, en cómo deben ir vestidos los espectadores a la grada y en quién deben confiar aquellos aficionados a las apuestas deportivas por Internet.