Leo, el león invencible que sólo Hércules consiguió matar

Después de disfrutar de una nueva lluvia de Leónidas, las estrellas fugaces de colores que nos hacen mirar al cielo cada mes de noviembre, y que sabemos que su nombre viene de su ‘aparente ’ salida de la constelación de Leo y no del protagonista macizo de ‘300’, en ‘El tiempo hoy’ queremos saber más sobre la composición de este asterismo y el mito del que proviene. Advertimos que su historia puede herir la sensibilidad de cualquier animalista honrado.

De las doce pruebas que Euristeo, el primo envidioso y cobarde de Hércules, le encargó al guerrero para tratar de que muriera en alguna de sus misiones (de nuevo, una trama propia de culebrón venezolano), la matanza del invencible León de Nemea era una de las más peligrosas. Sin olvidarnos, claro está, de la petición de capturar a Cerbero, el famoso perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Inframundo (y la piedra filosofal de Harry Potter).

El León de Nemea tenía una piel tan fuerte (hay quien dice que fue un animal caído de la misma Luna), que ningún arma podía atravesarla. En su enfrentamiento con la bestia, Hércules miraba incrédulo como sus flechas rebotaban en el cuerpo del León, así que decidió probar con una vieja técnica: ahogarle con sus propias manos. Esperó a que entrara en su cueva, taponando una de sus dos salidas y allí le asfixió rodeándole el cuello con sus enormes brazos.

Tras el ‘abrazo de Hércules’, el cazador se llevó su trofeo: con las garras del propio León, le arrancó la piel para ponérsela de abrigo y le cortó la cabeza, que le sirvió de casco. Zeus, orgulloso de su hijo, colocó a Leo en el firmamento para que dioses y humanos recordaran su gran hazaña para siempre. No es que sea un mito muy educativo, que digamos.


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