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Estrellas fugaces, deseos fugaces: llegan las Leónidas, la lluvia de estrellas imprevisibles

leonidas 2eltiempohoy.es

Astrónomos del mundo, las Leónidas ya están aquí. Después de haber disfrutado (en directo, en fotos y por streaming) de la Luna más grande y brillante que hemos visto en todo el siglo XXI, le toca el turno a las estrellas. Popularmente, las Perseidas son los meteoros fugaces más espectaculares, pero nunca hay que subestimar a las hijas de la constelación Leo. Hace 50 años, llegaron a caer hasta 100.000 estrellas cada hora y nunca se sabe cuándo puede volver a pasar. ¿Será este semana?... 🙏🙏🙏 Ojalá que sí.

Las Taúridas de la semana pasada sólo fueron las teloneras del gran desfile de estrellas que vamos a presenciar en los próximos días. Las Leónidas, que reciben su nombre porque parecen salir de la constelación de Leo (el término significa: ‘Hijo de León’ y sí, es el mismo nombre que el del rey de Esparta en ‘300’), son meteoros muy rápidos y coloridos: tienen la cola en tonos rojos, la estela que dejan a su paso es verde y la cabeza, azul brillante. Por eso se dice que parecen fuegos artificiales.
El origen real de las Leónidas es el cometa ‘Temple Tuttle’ (su salida de la constelación es sólo una apreciación de nuestra vista), cuyo rastro de polvo cometario nos deslumbra cuando la Tierra entra dentro de su órbita. Lo hace justo en el mes de noviembre, entre el día 6 y el día 30, pero es en los días centrales, el 17 y el 18, cuando mejor se pueden ver los restos fugaces, si la luz de la Supeluna, nos lo permite.
Cada 33 años, las Leónidas se vuelven 'locas'
Normalmente, la frecuencia de esta lluvia es de 30 a 100 bólidos a la hora, que ya es más que suficiente para aquellos que aguanten la mayor parte de la madrugada cazando Leónidas. Es un intervalo estándar bastante potente pero, cuando el León ruge de verdad, pueden caer miles de estrellas (o cientos de miles) en una sola noche.
Se supone que las tormentas de Leónidas se suceden cada 33 años y, si hacemos bien los cálculos, podemos estar esperanzados. Hace 18 años hubo una gran lluvia de la que no se tuvo ningún tipo de predicción: se vieron entre 3.500 y 5.000 meteoros la hora, menudo sorpresón. En este caso, habría que esperar todavía otros 15 años más pero, en 1966, se registró otra tormenta descomunal y de eso ya hace mucho más tiempo de la estipulado para que vuelva a ocurrir. Por lo que puede que este año sea nuestro año de la suerte.
Leonidas 1999