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¿Se puede tocar el Sol de verdad? Hay un proyecto para intentar llegar a la estrella

nasaeltiempohoy.es

Las tormentas solares se están volviendo cada vez un problema de importancia mayor: ya vimos cómo la ex administración de Obama lanzó un plan de emergencia, o cómo la Comisión Europea afirmaba directamente que no estábamos preparados para ello. La preocupación es normal: si pasara, nos quedaríamos sin luz, agua, teléfonos, ordenadores, o GPS. No existe ninguna tecnología que pueda predecir estos sucesos, y por eso la NASA va a mandar al espacio una nave que estudie de cerca nuestra estrella. Tanto que casi la podrá "tocar", según afirma Liga Guhathakurta, miembro de la misión.

@NASA
Las tormentas solares son, en resumidas cuentas, la explosión de partículas que al llegar a la Tierra, pueden provocar fallos en los sistemas de navegación, cortes en las redes eléctricas e incidencias en los satélites de telecomunicaciones. Eso, sin contar con las naves espaciales y los planetas que están en nuestra vecindad.
El proyecto 'Solar Probe Plus', creado en 2008 por la NASA, quiere conocer más a nuestra estrella para anticiparnos a sus tormentas… y todo está a punto para mandar a su nave al Sol. Será entre el 31 de julio y el 19 de agosto de 2018 cuando despegue, un momento histórico que pretende conseguir algo nunca visto: estar más cerca que nunca en la historia del Sol.
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@NASA

La nave más veloz construida por el hombre
El vehículo protagonista ha sido diseñado en la Universidad John Hopkins (Maryland, EE UU). Su misión, una vez se acerque al Sol, es darle 24 vueltas a lo largo de siete años (que se contarán a partir de su llegada, a principios de noviembre de 2018).
Llegará pronto, y es por algo: podrá alcanzar los 724.000 kilómetros por hora, convirtiéndose en la nave más veloz jamás construida.

Trabajando a 1.500 grados de temperatura
En la misión, la nave se situará a 6 millones de kilómetros del Sol: siete veces más cerca que la sonda Helios, la que más cerca había estado del astro rey hasta la fecha. Ahí trabajará a una temperatura de 1.500 grados mientras recopila datos sobre la forma en la que se calienta la colorina y se acelera el viento solar, y sobre cómo son las partículas emitidas constantemente. Eso, según la NASA, nos permitiría saber cómo se producen estas tormentas solares y anticiparnos, en caso de que ocurran, a una catástrofe global.