Todo sobre la constelación de Ofiuco, el olvidado signo del Zodíaco

La astrología no cuenta con el signo nº 13, pero la astronomía sigue reivindicándolo (#Ofiucomola)

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En el año 1995, el astrónomo británico Jacqueline Mitton dijo públicamente (al estilo Galileo) que las doce constelaciones que orbita la Tierra al cabo de un año y que se corresponden con los signos del Zodíaco NO son doce, sino trece. A él no le cortaron la cabeza (bendita modernidad) pero, a nivel astrológico, y aunque se difundiera en la BBC,  fue completamente ignorado.

El descubrimiento alteraba por completo el esquema que la astrología ha mantenido desde hace ya más de 3000 años. Tampoco es que fuera un trabajo exigente; sólo se trataba de trasladar las fechas y reubicar el comienzo y el fin de cada signo en nuestro calendario, añadiendo a Ofiuco, la constelación de la discordia. Pero claro, después de tanto tiempo identificando nuestro carácter con un signo del Zodíaco en concreto, a ver quién era el valiente que le decía a un Aries (cabezota, creativo y exigente) que, en realidad, es Piscis (sensible, intuitivo y enigmático). Hacía falta valor.

El debate se ha reavivado ahora que la NASA ha asegurado que, no sólo es que exista una constelación más, sino que todas han cambiado de posición (física y temporal) con respecto a la Tierra y a nuestro calendario; hecho que descabalaría aún más  el orden conocido de los signos, si la astrología se adaptara a la aplastante verdad de la ciencia (qué apostamos a que no lo hace). 

¿Por qué nadie quiere ser Ofiuco?

Lo que más sorprende cuando saltan noticias como ésta es que nadie quiere ser Ofiuco. En las redes, la gente ni siquiera sabe que este signo y su constelación existen (“¿Ofiu…qué?”) y la verdad es que su historia mola bastante más que la de muchas otras. Por estas razones:

1. Ofiuco es una constelación gigantesca que puede verse en nuestra bóveda celeste desde abril hasta octubre (ya la despedimos).  En su sistema cuenta con la Estrella de Barnard, que es la segunda estrella de La Vía Láctea más cercana al Sol.

2. También cuenta con varias estrellas enanas y naranjas que son igualitas al Sol, pero en su versión liliputiense.  Es decir, que dentro de Ofiuco hay pequeños mini-soles.

3. Su mito deja a la telenovela Cristal a la altura del betún. El padre de Ofiuco era Apolo, el dios del Sol, que dejó embarazada a Corónide mientras ésta se bañaba desnuda en un lago. Aunque se amaban, el padre de Corónide la obligó a casarse con otro hombre, que era Isquis, su novio de toda la vida, por el qué dirán. Y ella lo hizo y a Apolo se le rompió el amor, como a Rocío Jurado, y le pidió a su hermana que matara a Corónide por haberle roto el corazón. Su hermana la mató pero, en el lecho de muerte, Apolo le arrancó al cadáver de su amada el feto que llevaba dentro y de ahí nació Ofiuco, originalmente bautizado como Asclepio.

4. Con esta biografía, Asclepio podría haber acabado fácilmente en ‘Hermano Mayor’, pero no. Se hizo un hombre de provecho. Que no gritaba a su padre ni rompía mesas ni nada de eso. De hecho, se convirtió en un gran médico mucho antes que Hipócrates (el del juramento), pues fue educado bajo la tutela de otro sabio, Quirón (el de las clínicas privadas). Llegó a ser tan bueno, que hasta podía resucitar a los muertos.  Y claro, los dioses le mataron para que no les robara la reputación.  Pero como había sido un buen hijo a pesar de todo, Apolo le concedió la inmortalidad convirtiéndolo en una constelación, a la que la Tierra apunta en los meses de noviembre y diciembre.

5. Siguiendo el mito, dicha constelación debería llamarse Asclepio y no Ofiuco. Ahá. Pero recibió este nombre porque Ofiuco (que en griego significa ‘el que sostiene la serpiente’) no es una constelación, sino dos.  La primera es la figura de un hombre con cuyos brazos agarra a la segunda, la constelación de la serpiente. En la filosofía griega, el símbolo de la serpiente representaba la curación y por eso es el emblema de nuestras actuales farmacias. Aunque no es tan simple: la serpiente sanaba tanto el cuerpo como el alma, era la reencarnación de la medicina más efectiva de todas. Sí, el conocimiento. Por lo que Ofiuco es aquel que agarra la sabiduría.

Después de saber todo esto, ¿estáis seguros de que no queréis nacer bajo este signo?... Para nosotros, #Ofiucomola.

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