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El anuncio de la NASA: podría formarse vida en Encélado, una de las lunas de Saturno

NASANASA

De Encélado sabíamos que tenía hielo, que con él alimentaba la formación de los anillos de su planeta Saturno y y que su fondo era muy rocoso… lo que desconocíamos es que todo ello junto iba a componer el caldo de cultivo químico perfecto para lo que todos estamos deseando escuchar: vida fuera de la Tierra. La NASA acaba de anunciar que esta luna de Saturno, una de las más importantes, contiene hidrógeno molecular suficiente para reaccionar con especies de carbonato y generar el equilibrio químico esencial para la supervivencia microbiana submarina. No, no hay vida todavía, pero puede haberla.

Después de paralizar medio planeta con una rueda de prensa en la que parecía que iba a anunciar que había vida extraterrestre y comunicaron el descubrimiento de un Sistema Solar parecido al de la Tierra, el nuevo anuncio de rueda de prensa mundial nos ha dejado en vilo. Por segunda vez. Ahora la cosa tenía que ver con Encélado, una de las lunas de Saturno.
Según su estudio, que acaba de ser publicado en la revista 'Science', se ha descubierto que el océano de Encélado en estado líquido es similar bioquímicamente a los de la Tierra, a pesar de la poca radiación solar que le llega. ¿Eso qué significa? Que hay caldo de cultivo propicio y parecido al de la Tierra para que pueda haber vida allí.
Hace millones de años, formas de vida muy primitivas en la Tierra surgieron sin la necesidad de luz solar, a partir de la energía química disponible en el fondo marino, y en el caso de la luna de Saturno, ocurriría lo mismo. Pero, ¿cómo se crea esta energía vital marina en el océano tan frío de Encélado?
ENCÉDALO
Hidrógeno, en las cantidades necesarias
Ya se sabía de Encélado que tenía un depósito regional de agua en estado líquido, de aproximadamente unos 10 kilómetros de largo bajo una capa de hielo, y que, por tanto, contenía hidrógeno. Lo que aporta el último descubrimiento es que, tal y como ha comentado Jeffrey S. Seewald, del departamento de química marina y geoquímica de la Institución Oceanográfica 'Woods Hole', en EE UU, en un comentario en la misma revista, la concentración de hidrógeno y de carbono es la suficiente para que formas de vida marina muy primitivas consigan producir metano mediante metanogénesis.
Conocer la composición del océano ha sido, tal y como comenta Seewald "muy difícil". Esto se debe a que el hielo que recubre el satélite ha provocado un fraccionamiento químico, es decir, una 'rotura' de las moléculas, que ha impedido su estudio. Las moléculas 'supervivientes' del agua en estado líquido, que son las que han conseguido colarse entre las grietas de este casco helado, ha permitido obtener muestras para el estudio que se ha hecho.
En ella, se ha observado un desequilibrio químico idéntico al caldo de cultivo microbiano en la profundidad de la Tierra. La mezcla de agua con el núcleo rocoso de silicato que hay en su interior puede crear el ambiente geoquímico que regularía un hipotético ecosistema marino. 
NASA
Grandes diferencias con la Tierra, pero muchas semejanzas por descubrir
 Los procesos geológicos que se producen en la luna Encédalo no cuentan sin embargo con las fuentes térmicas de la Tierra. Mientras que el fondo marino se calienta con las rocas que se desprenden del magma, este satélite no parece tener actividad magmática en su interior, lo que podría ser por tanto una diferencia sustancial.
En Encédalo, las rocas ferrosas del silicato del núcleo son las que calientan el agua que fluye entre sus grietas. Gracias a ello, las partículas de agua se mueven proveyendo de oxígeno a la población microbiana que se pueda formar.
Todavía se desconocen muchos de los procesos de intercambio de masa y calor en Encédalo, y las reacciones que se producen en su interior. Se espera que este sea solo el primer paso para llegar a conocer todo lo que 'se cuece' dentro de este y otros de los mundos oceánicos de nuestro Sistema Solar, además de descubrir nuevas formas de vida.