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La luna no es de color gris: también es amarilla, marrón, azul y morada

luna colores 2eltiempohoy.es

Esta última luna llena está siendo tan redonda, grande y luminosa, que uno no puede evitar fijarse en ella. Especialmente, cuando su luz refleja la sombra de nuestro cuerpo, como lo hace el sol; y cuando se pone amarilla y parece que está enferma. Más allá de preguntarnos por qué cambia de color, en 'El tiempo hoy' nos hemos hecho otra pregunta: ¿De qué color es en realidad?...

Ésta es una fotografía publicada por la NASA y es una imagen de colores naturales. ¿Es éste un dato importante? Pues sí, lo es. Cuando la sonda china ‘Chang E3’ aterrizó en la Luna en el año 2014, sus fotografías revelaron que la superficie del satélite no era tan grisácea como se había mostrado en las famosas fotografías de la conquista lunar del hombre (del hombre americano, queremos decir).
El terreno aparecía de color marrón, por lo que muchos investigadores, entre ellos el productor José Escamilla (México) comenzaron a cuestionarse, ya con datos reales,  si las misiones Apolo no habían sido más que un engaño. Es cierto que la mayoría de las fotos que vemos de la Luna son en blanco y negro; sin embargo, como hemos dicho, esta imagen también está incluida en los archivos de la NASA, por lo que no vamos a entrar más en este debate sin respuesta.
Lo que nos importa es maravillarnos con las tonalidades reales de la Luna, aunque estén fuera del alcance de nuestra percepción.  A simple vista, nosotros la vemos de color gris (o de una variedad de grises) porque es el tono residual que nos llega una vez que las ondas de luz han atravesado la atmósfera, como ocurre con el cielo, que no es sólo azul, pero es su onda de luz predominante. Cuando la vemos de otros tonos (más amarillenta o la famosa ‘Luna Roja’ o ‘Luna de Sangre’) no es porque haya en ella modificación alguna. Esto tiene que ver con la incidencia de los rayos solares, con los eclipses y las rotaciones.
En realidad, la Luna, en su complejidad, es de muchos colores, que varían según varía también la composición de la superficie. Para sorpresa de muchos es mayormente amarilla, ligado a las formaciones de sus elevaciones y montañas. Las  azules y marrones se corresponden a las depresiones o mares (que no son mares de verdad, así se llaman a las planicies de basalto, metal que le da esos colores).  Y el morado proviene de la presencia del titanio. Así de sencillo.