La constelación de hoy: Pegaso, el caballo alado inmortal

Muchos de nosotros no sabemos nada de las constelaciones más allá de que engendraban a los Caballeros del Zodíaco. Pegaso, Cygnus, Dragón, Andrómeda…eran aquellos mágicos personajes ‘anime’ cuyos poderes y energías provenían de las formaciones geométricas del firmamento que, ahora, vamos a conocer a fondo.

Vamos a empezar por Pegaso porque un caballo inmortal con alas de cuya coz brota la salvia de la vida merece un honradísimo primer puesto. También porque es una de las constelaciones que mejor se observan en otoño en el Hemisferio Norte. Seamos prácticos.

El mito de Pegaso está unido a otros mitos griegos, como el de Andrómeda y el de Perseo y está unión también se plasma en el firmamento por la cercanía o la separación de sus estrellas. Sin embargo, para no hacernos un lío mitológico con las Nereidas, los monstruos marinos y los hombres convertidos en piedra, vamos a centrarnos en el nacimiento del caballo divino.

Cuando Perseo decapitó a Medusa, de su cuello cortado nacieron sus dos hijos: el gigante Crisaor y el caballo alado inmortal Pegaso. El nombre de ‘Pegasus’ proviene de la palabra griega ‘Pagé’, que significa ‘manantial’ y, por eso, se contaba que de una de las coces del caballo brotó una fuente de agua divina que sería la inspriración de todos los poetas.

No contento con la tarea de emanar el elixir de la vida, Pegaso subió al Olimpo para ponerse a las órdenes del gran Zeus, portando sobre su lomo el rayo y el trueno.  Para compensarle, el Dios le dio un lugar en el firmamento cerca de Andrómeda, hoy conocido como ‘El cuadrante de Pegaso’.

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