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Una imagen imposible: se captura por primera vez la nieve en un anillo planetario

(vídeo cedido por el Observatorio Europeo Austral)

Se sabía que existían, pero nunca se habían visto con ningún telescopio. Las líneas de nieve, unos discos que rodean a las estrellas jóvenes, son los responsables de la formación de planetas pequeños y rocosos como el nuestro. Lo habitual es que esta línea se encuentre, como mucho, a 3 unidades astronómicas (UA) de la estrella (unos 450 millones de kilómetros). Pero el caso de la estrella V883 Orionis es distinto. Debido a una enorme explosión, esta joven estrella ha trasladado la línea de nieve a una distancia de alrededor de 40 UA (6.000 millones de kilómetros). La enorme explosión ha producido un aumento en su brillo que, combinado con la resolución del telescopio, ha permitido a los investigadores del radiotelescopio ALMA, en Chile, hacer las primeras observaciones en las que se logra ver una línea de nieve del agua en un disco protoplanetario. Descubrir que estos estallidos pueden empujar la línea de nieve del agua a cerca de diez veces su radio habitual es muy importante para el desarrollo de buenos modelos que expliquen la formación de planetas.