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Tormentas de pedrisco, el enemigo más temido de los agricultores en agosto

hheltiempohoy.es

La fruta cae al suelo, las viñas se desprenden de sus hojas, y los cítricos se quedan agujereados por la violencia con la que cae el granizo. Todos los años, por estas fechas, bolas de hielo  de hasta 5 centímetros de diámetro caen con tanta fuerza que destrozan cosechas y terrenos agrícolas del norte y este peninsular, principalmente. Pero, ¿por qué se dan estas tormentas en verano? Expertos nos lo cuentan.

Las tormentas de pedrisco son un fenómeno meteorológico muy frecuente en España. Aunque puede sorprendernos en cualquier época del año, lo más habitual es que el cielo descargue granizo entre junio y septiembre en el Valle del Ebro, Extremadura, Castilla y León y la Comunidad Valenciana.
¡No se libra ninguna cosecha!
Todo tipo de cultivos están en peligro cuando llega la tormenta de pedrisco. No obstante, los mayores daños tienen lugar en los campos de cereales, de árboles frutales y de hortalizas propias del verano, como las cebollas,… pero, sobre todo, en los viñedos: La uva crece en septiembre y en octubre en un terreno que se ha quedado machacado con la caída del hielo en agosto.
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Tormentas de pedrisco: Mucho más que lluvia de granizo
¿Tan raro es encontrar granizo en pleno verano? Si bien es cierto que el hielo necesita un ambiente frío para que se produzca, no es tan inusual encontrar en pleno agosto un chaparrón de pedrisco. Modesto Sánchez, meteorólogo de la AEMET, explica que el pedrisco, precisamente, se produce gracias al calentamiento: “Tiene lugar en tormentas muy organizadas, gracias a corrientes de aire que se generan en condiciones de inestabilidad dinámica por calentamiento”.
Para entender mejor cómo se forma, Modesto Sánchez lo ha comparado con los fogones de una cocina: “El Sol calienta el suelo como si de una vitrocerámica se tratase. El aire que roza el suelo se calienta y asciende formando burbujas de vapor de agua en una corriente vertical de hasta 14 y 15 kilómetros de altura, como ocurre al hervir agua. Este flujo ascendente entra en contacto con capas frías de la atmósfera y se acaba precipitando en forma de granizo”. Cuando el calentamiento es fuerte, estas nubes de desarrollo vertical se forman más rápido y el granizo es más grande: “El hielo típico de estas tormentas es más grande que el granizo habitual y, por eso, se le llama pedrisco. Puede llegar a alcanzar entre 0,5 y 5 centímetros de diámetro, aunque algunos agricultores han advertido de que el tamaño puede ser mayor”, dice Sánchez.
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En los últimos años, las consecuencias de estas tormentas se han traducido en miles de hectáreas dañadas, siendo Aragón la comunidad autónoma más afectada y la de pedriscos más grandes. Tendremos que esperar solo unos días para comprobar si el hielo estropea la cosecha de este año.
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