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El fenómeno del Niño de 2015, el más intenso de todos los registrados hasta ahora

Niñoeltiempohoy.es

A las puertas de que arranque en París una cumbre del clima que va a ser crucial para el futuro del calentamiento del planeta contamos con una antesala que ya nos da pistas del camino por el que vamos. 

Y es que, interconectados o no, octubre fue el mes más cálido desde que existen registros a nivel global, mientras que la ONU constató el pasado día 16 que el actual fenómeno de El Niño es ya más intenso que el de 1997.
Este dato no tendría mayor relevancia si no fuera porque la magnitud y el alcance de El Niño a finales del S.XX fue enorme. Sin embargo, el gráfico que mostramos a continuación refleja cómo las aguas del Oceáno Pacífico no han dejado de incrementar su temperatura superficial superando e igualando cada una de las marcas que mes a mes se establecieron en 1997 frente a las costas de Perú y Ecuador. Es más, el mes de noviembre rompió todos los récords con una desviación térmica positiva de tres grados.

Gráfico


Lo más relevante ya no es este valor sino la extensión. Y es que, habitualmente, la magnitud de El Niño se mide por diferentes regiones (oceánicas) frente a las costas centrales (Perú y Ecuador). En total, la superficie que se ha calentado por encima de 2 grados es de 2,4 millones de millas cuadradas (es decir, unos 3,8 millones de kilómetros).
En base a este dato, la ONU ha destacado hace apenas unos días desde Ginebra que las consecuencias directas de este pico "son las graves sequías e inundaciones destructivas en áreas tropicales y subtropicales".

De hecho, a mayor temperatura oceánica más posibilidades de que, por ejemplo, sobre sus aguas se gesten tormentas tropicales y huracanes. Y, casualmente, la temporada 2015, que está a punto de acabar, ha sido más prolífica en el Pacífico que en el Atlántico. Cabe recordar, por ejemplo, el huracán Patricia que tocó tierra a finales de octubre en la costa pacífica de México alcanzó en tiempo récord la máxima categoría de la escala Saffir- Simpson. Solo la orografía de la Sierra Madre mexicana salvo a su población de un desastre similar al del Katrina.

Pero, mientras esto ocurría en aquella parte del planeta, la escasez de lluvia marcaba la temporada del Monzón en el sureste asiático y buena parte de África (salvo el este donde se esperan lluvias importantes), especialmente en estos últimos dos meses en que El Niño ha ganado fuerza.

Esto sucede porque la dinámica de El Niño responde a un régimen de vientos que impone el aire húmedo en dirección a la costa americana en detrimento de las de Asia y Australia donde se abre la puerta a las sequías. Asimismo, esa gran mancha cálida, que se extiende desde las costas de Perú millones de kilómetros adentro con una anomalía positiva, desplaza toda el agua fría hacia el Polo Sur.

El Niño


Los expertos, a la luz de los últimos datos, abordaron en Nueva York los días 17 y 18 de noviembre una serie de medidas destinadas a su detección y prevención, porque la temperatura del agua ha superado el incremento de dos grados en la región del Pacífico Sur. A partir de este punto se considera peligroso.
Conforme a la tendencia de otros ciclos de El Niño es ahora cuando más debería intensificarse. Así está siendo. Los expertos calculan que tendremos Niño hasta mediados de 2016, fecha en la que empezará a perder fuerza hasta que las aguas pacíficas recuperen su temperatura habitual.

Hasta ahora los más potentes han sido los de 1972/1973, 1982/1983 y 1997/1998. Este último fue especialmente duro en Perú y Ecuador.  Quizás lo más interesante, desde el punto de vista científico, cuando termine este nuevo episodio, será interpretar y analizar las claves de la conexión con el resto del clima mundial y avanzar hacia dónde vamos.
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*Marcos Fernández ( @marcosfdezfdez) es periodista especializado en Meteorología.