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Estamos en tiempo de canícula, ¿seguiremos 'asados' de calor?

Que haga calor durante los meses de julio y agosto es normal. Es propio del verano. Los días más cálidos de la estación son conocidos por la 'canícula'. Curiosamente, este año, el periodo canicular se ha anticipado varias semanas.

Hace pocos días, desde mi cuenta de Twitter preguntaba a Ángel Rivera, meteorólogo vinculado durante muchos años a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), si  los valores que hemos alcanzado en las primeras semanas del verano tienen algún precedente. Me explicaba en un tuit lo siguiente:

Y  es que, efectivamente, los récords absolutos registrados hubieran sido más normales en el periodo en el que ahora estamos, del 15 de julio al 15 de agosto. Estos 30 días son conocidos como la canícula y no se corresponden con el inicio del verano astronómico en torno al 22 de junio.
A partir de este día, el calor va in crescendo y se acumula día tras día con noches muy cortas que impiden que el aire cálido se renueve; especialmente, en grandes ciudades por el efecto de la contaminación, el asfalto y la isla de calor. Tras varias semanas de incidencia solar máxima diaria llegamos a los días en que suelen registrarse las temperaturas más altas del año. Se calcula que tiene lugar a partir del 15 de julio.
En torno a esa fecha, la atmósfera suele dar señales de cambio y se genera más movimiento. Existe una mayor posibilidad de que alguna vaguada atlántica empuje la potente dorsal que nos suele acompañar en verano y genere precipitaciones en el extremo norte y un descenso de las temperaturas. En otras palabras,  la estación empieza a agotarse, con mayor posibilidad también de entradas de aire frío, que irrumpen con todo el aire cálido acumulado durante dos meses favoreciendo la formación de tormentas.
Esas tormentas, que se alimentan de todo el calor acumulado durante el verano, marcan el final de canícula y de las temperaturas elevadas. Las noches empiezan a ser más frías, con temperaturas frescas en alta montaña y zonas de interior marcando una gran amplitud térmica que se acentuará en septiembre: calor de día frente a valores próximo a los diez grados durante la madrugada.
Calor abrasador
Pero, ¿por qué se llama canícula a los días de más calor? Para responder a esta pregunta tenemos que retroceder varios siglos y echar mano de la astronomía. Y es que, durante estos días, la Tierra atraviesa la constelación de 'Canis', llamada así porque se asemeja a la forma de un perro. Y, a su vez, hace referencia a Sirius, la estrella más abrasadora de esta constelación, 'Canis mayor'.
Este astro es, además, el más brillante en las noches del hemisferio norte del 15 de julio al 15 de agosto. En la antigüedad, creían que el Sol y Sirius sumaban sus energías para abrir un periodo de escasez de lluvias y calor abrasador, que tocaba a su fin conforme la Tierra se alejaba de la constelación 'Canis mayor'.
Sin embargo, como hemos visto en esta primera mitad del verano 2015, las temperaturas más altas no siempre coinciden con la canícula. Sí ocurrió, por ejemplo, en 2003. Aquel año, Europa asistió a uno de sus veranos más tórridos con una ola de calor que se cobró la vida de 20.000 personas. La mayor parte de las víctimas mortales, en Francia, con casi 14.000 muertos. En España se alcanzaron valores récord: Mérida marcó 46,4 grados; 44,8, en Badajoz; Burgos, 38,8.
Como bien apuntaba Ángel Rivera, el tiempo propio de la canícula parece haberse adelantado casi un mes. Está por ver cómo se comporta el resto del verano para determinar si las temperaturas más elevadas de 2015 ya se han alcanzado o volveremos a batir récords de calor hasta el 15 de agosto.
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* Marcos Fernández (@marcosfdezfdez) es periodista especializado en Meteorología.