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Hagamos que esto lo cambie todo

Paríseltiempohoy.es

Esta primavera llegaba a España el excelente libro de Naomi Klein sobre cambio climático, en el que explica cómo la acción climática puede convertirse en una fuerza catalizadora hacia la transformación de nuestro modelo económico.

Pero, ¿qué es la acción climática? Todo tipo de políticas y decisiones encaminadas a mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2ºC. Según la comunidad científica este umbral es el que nos permitiría controlar, o al menos tener cierto margen para abordar, las consecuencias ambientales y sociales del cambio climático. Eso sí, con un coste económico, social y ambiental del que no somos ni remotamente conscientes.

Poner en marcha acciones para frenar la catástrofe del cambio climático implica cambiarlo todo: la manera en la que nos movemos y producimos nuestra energía o alimentos, por ejemplo. Pero también transformar nuestro modo de vida y de consumo, nuestras economías, nuestra relación con el planeta e incluso las relaciones internacionales.

Si preguntamos en la calle por medidas para reducir nuestras emisiones y por lo tanto frenar el cambio climático, es muy posible que mayoritariamente oigamos cosas como ir en bicicleta, apagar la luz o reciclar. Y sin embargo, pocas personas mencionarán en primer lugar cuestiones como dejar de comprar y quemar petróleo, gas y carbón; usar el sol y el viento para generar energía; promover decididamente el transporte colectivo o apostar por una producción de alimentos local y sostenible.

Los pequeños grandes gestos y acciones de la ciudadanía son imprescindibles, sin embargo no son ni de lejos suficientes si no están acompañados y apoyados por una política ambiciosa de reducción de las emisiones. ¿Por qué no se ha hecho nada a pesar de la urgencia y los riesgos a los que nos enfrentamos? Pues sencillamente porque las acciones más efectivas suponen cambiar un sistema que a día de hoy beneficia en exclusiva a una minoría que domina la economía, la política y los medios de comunicación.

Nuestra supervivencia como sociedad está en juego y sin embargo nos permitimos el lujo de no hacer nada, o peor aún de ahondar en las causas que han provocado el cambio climático. Si hablamos de España, la inacción frente al cambio climático es especialmente incomprensible e irresponsable por tres razones:
  • En primer lugar, nuestra situación geográfica y climática que nos hace especialmente vulnerables a la subida de las temperaturas y el nivel del mar, así como a las sequías y desertización que acompañan al cambio climático. Nuestra agricultura y nuestro turismo se verán afectados, y se producirán desplazamientos de población importantes.

  • En segundo lugar, nuestra altísima dependencia energética exterior se traduce en una factura energética de miles de millones de euros anuales por la compra de petróleo, gas o carbón. Una apuesta decidida por las energías limpias (sol, viento) supondría liberar recursos para otro tipo de políticas (y crear empleo).

  • Y por último, tenemos una tasa de desempleo de casi el 25% y un sistema productivo que es incapaz de generar empleos estables, de calidad y con valor añadido. Abordar el cambio climático es una actividad económica en sí misma que puede generar millones de empleos en el mundo (hasta dos millones de empleos verdes en España).
Queda claro por tanto que la acción climática beneficia a las personas y no interesa a las multinacionales que hacen negocio con el modelo actual. Para Naomi Klein el cambio climático es una batalla entre el capitalismo y el planeta, y toca por tanto el corazón de nuestro modelo económico. Sí, ese modelo explotador de recursos y personas, que crea desigualdad, controla nuestras democracias y pasa el rodillo del beneficio económico por encima de nuestros derechos y calidad de vida con total impunidad.
El libro, por cierto, se titula 'Esto lo cambia todo'. Hagamos, entonces, que esto, la lucha contra el cambio climático, lo cambie todo.
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*Rosa Martínez es coportavoz de EQUO