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¿Por qué hay plantas exóticas en tu jardín que florecen en otoño?

Flores otoñoeltiempohoy.es

El otoño llegó anunciado con la tradicional llegada de la vendimia. La recogida de la uva y la llegada del curso escolar dieron paso a los primeros días fríos, las castañas y su fiesta tradicional del magosto.

La mayoría de los bosques y zonas arboladas con especies de hoja caduca comienzan a tornar sus colores del tradicional verde hacia colores que van desde el amarillo al rojo intenso, por ejemplo, de la parrotia pérsica, conocida en español como árbol del hierro. Los extensamente poblados plátanos de sombra que abundan en las ciudades, ya han comenzado a dejar caer sus anchas hojas de 3 o 5 "dedos".
A pesar de esta estampa otoñal, la naturaleza nos sorprende con algunas plantas que nos darán flores hermosas. El hibisco, las dalias o las lithops (plantas piedra) florecen en otoño para dar color a nuestro entorno. Pero, ¿por qué se salen de la norma y le llevan la contraria al resto de las plantas durante el otoño?
La culpa de esas variaciones la tiene el hombre. El hibisco, la dalia o el lithops no son plantas originarias de Europa ni de España. En la época de las expediciones, hace más de 300 años, comenzaron a traerse a Europa plantas y especies que se fueron adaptando con total coordinación a las aquí existentes. La patata, el tomate o el tabaco, por ejemplo, fueron traídas de América y hoy están totalmente integradas en el paisaje europeo; como la palmera y otros árboles. Sin embargo, entonces venían en expediciones traídas a España, principalmente al Real Jardín Botánico de Madrid.
Muchas de esas plantas y árboles se plantaron en el jardín botánico con la esperanza de que se adaptasen bien a la climatología europea, en muchas ocasiones bien diferente a la de Centroamérica, Sudamérica o África. La dalia es una planta originaria de México, que fue nombrada varias veces por expedicionarios españoles. Se trataba de una flor con numerosos pétalos y colores vivos. En una expedición a México fue colectada por el botánico Sessé y descrita científicamente por primera vez por el director del Real Jardín Botánico de Madrid Antonio José Cavanilles en 1789. Su nombre, dalhia, se explica porque fue un homenaje que le quiso hacer al botánico Andreas Dahl, discípulo de Linneo. Desde entonces se pueden ver dalias plantadas por toda Europa, que florecen de forma natural... en otoño, cuando le correspondería florecer en México.
Una historia parecida tienen los lithops o plantas piedra. Estas plantas son de las denominadas plantas suculentas. Su nombre de planta piedra se debe a que cuando no tienen flor tienen formas redondeadas, parecidas a las de las piedras de las cuencas de los ríos africanos donde se dan de forma natural. Su color es parduzco como el de una piedra y es originaria del África austral. Su forma es similar a las piedras que le rodean en estado natural, y eso evita que los herbívoros se las coman. En el Real Jardín Botánico de Madrid se puede ver una buena colección en el invernadero Santiago Castroviejo. Florecen en otoño, con una flor similar a la margarita. Y sólo una flor por planta.