Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¡Podría desaparecer hasta la costa cantábrica! El nivel del mar sube el doble de rápido que hace 25 años

cantabriaeltiempohoy.es

Los últimos 15 años han sido los más calurosos de la historia. Y este 2017 está en camino de hacer récord. El cambio climático está poniendo en peligro el planeta, incluido nuestro país. Porque, aunque muchas veces demos la espalda al estado de la Tierra en un futuro, España es una de las zonas más vulnerables a este preocupante aumento de las temperaturas. ¡Y Cantabria sería la primera víctima! Casi la mitad de sus playas desaparecerían, centenares de acuíferos acabarían contaminados y su litoral podría terminar inundado.

playa
Según el Departamento del Cambio Climático de Cantabria, el aumento del nivel del mar sería decisivo. Y el hecho de que los océanos hayan aumentado en un 50% lo que se recogió hace 25 años es un mensaje, de todo, menos optimista. Un estudio del CSIRO de Australia, en Hobart, ha corroborado la subida de 2,2 milímetros por año en 1993 a 3,3 milímetros para 2014.
De 30 años para hoy, otros factores como la subida de 1 grado en el agua del Cantábrico ya ha tenido sus consecuencias. La deforestación de las algas de copa ha variado la situación de los peces, y muchas especies ya están en peligro de extinción. ¿De verdad queremos decir adiós definitivamente a la sardina o al bonito? Pues de seguir por el mismo camino, podríamos llegar a vivirlo más pronto que tarde. 
cantabria
No son buenas noticias, pero pueden servir para solucionar errores. Esta investigación es un punto de referencia para analizar el futuro y crear nuevos modelos climáticos. Si España mantiene su compromiso de no sobrepasar más de 1,5 grados, tal y como firmó en el Acuerdo de París de hace dos años, el futuro del Cantábrico podría ser menos negro. O, al menos, lograríamos aplazar su desaparición.