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El acuerdo de París no asegura pasar de las palabras a los hechos

Paríseltiempohoy.es

Hace ya 25 años que los líderes mundiales reconocieron el problema del cambio climático; hace ya 25 años de aquella declaración que reconocía la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar.

Lo cierto es que desde la cumbre de Río en 1992 los jefes de Estado hablan una y otra vez de la gravedad del cambio climático y la necesidad de frenarlo. El acuerdo alcanzado en París es histórico, es mucho más de lo que se esperaba y mucho menos de lo que era necesario. Es manifiestamente insuficiente para alcanzar el objetivo marcado de limitar a 1,5°C el aumento de temperatura de nuestro planeta, ya que superar los 2ºC supondría una catástrofe para todas las personas que vivimos en él.
El acuerdo de París es vago e inconcreto, ya que los instrumentos y compromisos prácticos del acuerdo no están todavía a la altura de este objetivo a largo plazo. Que este acuerdo sirva para algo dependerá de la capacidad de cada país, y en nuestro caso en España y Europa, de acelerar desde las instituciones la transición ecológica y energética hacia otro modelo justo y sostenible.
Los derechos humanos, así como las referencias a una transición justa, especialmente con los países en desarrollo, mucho más vulnerables, y la igualdad de género, han sido relegados al preámbulo, lo que resta importancia a elementos tan importantes. No es posible luchar contra el cambio climático dejando fuera a más de la mitad de la población.
El cambio climático debería estar en el centro de la agenda política, y previsto en todos los modelos de desarrollo, tanto en las naciones más desarrolladas como en las más arrolladas. Los políticos que nos han representado en la Cumbre no han estado a la altura. Si los políticos no están pudiendo cambiar nuestra sociedad hacia una mejor, ha llegado el momento de cambiar a nuestros políticos. Hay que cambiar las políticas devoradoras de recursos, por otras dispuestas a defender los intereses de la gente y no los de las grandes multinacionales, cambiar unas políticas pensadas a cuatro años por otras que miren al futuro y no a las cuentas de resultados o a las encuestas.
Como ciudadanía tenemos la responsabilidad de seguir presionando por un cambio de modelo productivo que empiece a reducir de manera inmediata la dependencia de los combustibles fósiles. Solo si apostamos por un modelo energético renovable y descentralizado, solo si nos comprometemos de verdad con nuestros derechos y con nuestro planeta, lograremos estar a la altura de la historia, construyendo un proyecto de futuro que empiece hoy mismo.
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*Juan López de Uralde y Rosa Martínez, coportavoces de EQUO y candidatos a las elecciones generales por Podemos.