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El cambio climático se frenará en la ciudad

Ciudadeseltiempohoy.es

El próximo día 30 comenzará en París la 21ª Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21). Los 147 países participantes presentarán compromisos de reducción de gases de efecto invernadero (GEI), sobre todo CO2, en el horizonte de 2030. Su objetivo es que la temperatura media del planeta no aumente más de dos 2ºC en lo que queda de siglo. Si se supera ese límite, los expertos auguran graves consecuencias. Por ello, es preciso un acuerdo para combatir este gran desafío global.

El cambio climático constituye una de las mayores amenazas medioambientales a la que se enfrenta la Humanidad, de ahí la importancia de que en la Cumbre Climática de París 2015 se apruebe un nuevo pacto climático mundial, y de que por fin los líderes políticos adquieran un compromiso firme para reducir drásticamente las emisiones para el año 2050. Aunque el acuerdo sea global, serán las ciudades las grandes protagonistas de convertirlo en realidad.

La población mundial se concentra en torno a núcleos urbanos de mediano y gran tamaño o, dicho de otro modo, más de la mitad de la población residimos y trabajamos en ciudades. Unos porcentajes que son mucho más elevados en Europa, uno de los continentes más urbanizados del mundo, con más de dos tercios de la población en ciudades y un 67% de su PIB generado en regiones metropolitanas. En España, en provincias como Madrid y Barcelona, nueve de cada diez personas residen en las áreas metropolitanas.

Es esencialmente en las ciudades donde se emite el grueso de gases de efecto invernadero, y muy especialmente el CO2. Esta concentración de las emisiones se debe a que las ciudades consumen por encima de las posibilidades del planeta, concentrando hasta un 70% de los consumos energéticos. Por ello, los ecologistas damos un importancia mayúscula a la dimensión local del cambio climático.

No a la construcción especulativa

En muchos ayuntamientos europeos se está haciendo un esfuerzo desde hace décadas por dejar atrás modelos de ciudad agotados, propios de otro siglo, para introducir un nuevo concepto de ciudad sostenible. En España, llevamos un retraso notable en repensar nuestras ciudades desde la sostenibilidad. Es urgente un nuevo modelo que no aborde la cuestión ambiental como algo parcial, sino desde una perspectiva global que contemple aspectos tan importantes como el transporte, la industria y la construcción. Se trata, en definitiva, de poner nuestras ciudades como herramientas al servicio de la calidad de vida.

Venimos de unos años dramáticos donde las ciudades se han centrado en un modelo basado sólo en la construcción. Esa construcción, además, ha consistido básicamente en nuevas edificaciones, cuando lo necesario era incidir en la rehabilitación de los cascos históricos y del parque de viviendas, apostando por la adaptación energética con la incorporación de medidas de ahorro y de energías renovables, como la energía solar térmica para el Agua Caliente Sanitaria.

El modelo de ordenación del territorio que se ha seguido en muchas de nuestras ciudades está centrado en el sector de la construcción y además tiene un componente especulativo central. De hecho, estas inversiones han estado en el origen de la burbuja que ha provocado la grave crisis económica en la que estamos inmersos. Una crisis que ha servido para justificar recortes en el Estado del Bienestar, viéndose disminuidos en distintos países derechos y servicios, así como un aumento de las privatizaciones de estos últimos. El adelgazamiento del Estado del Bienestar está generando un aumento de la pobreza. sin embargo, otro tipo de construcción basado en la rehabilitación habría frenado la caída de uno de los sectores que más paro acumula.

Es preciso un giro de 180 grados. En primer lugar son necesarios planes de movilidad sostenible que abaraten y mejoren las conexiones entre espacios urbanos e interurbanos, con una mayor incidencia del transporte ferroviario y público. Estos planes deben apostar por democratizar la calzada y entender que los vecinos a veces somos usuarios de transporte público y otras peatones, ciclistas o conductores. Dichas medidas paliarían los peligrosos niveles de contaminación que se alcanzan en ciudades como Madrid, donde estos días se han superado los niveles de Dióxido de Nitrógeno a partir de los cuales se ve afectada nuestra salud.

El principal reto es asumir que nuestras ciudades tienen que cambiar sus patrones de funcionamiento y consumo para poder poner freno al alto volumen de emisiones que generan. Dicho cambio hacia la ciudad sostenible del siglo XXI es, además, una de las oportunidades más importantes para que la mayoría podamos vivir mejor.
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*Pablo Aldama Bosch (@pabloaldama) es coportavoz de EQUO Madrid y concejal en el Ayuntamiento de Colmenar Viejo.