Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los helados: ¿también son para el invierno?

Ilustracion martaeltiempohoy.es

Tenemos la costumbre de asociar los helados a la llegada del verano. Lógico, dado su poder refrescante. Sin embargo, existe una leyenda urbana que nos prohíbe comerlos en invierno y que no se sustenta, en absoluto,  en la realidad: Los helados son mucho más beneficiosos en las épocas de frío de lo que te puedas imaginar. ¡Cómelos!.

De chocolate, mango, leche merengada, de fresa, de turrón (ahora que se acerca la Navidad)… Los helados son un manjar que solemos excluir de nuestra dieta habitual por dos motivos: porque engordan y porque pueden causarnos dolor de garganta fuera de los meses estivales. En ‘El tiempo hoy’ tenemos una buena noticia: ninguna de estas dos cosas es cierta. Así que vamos a desmontar los mitos que afean la imagen de este rico postre:
-Mito nº 1: Los helados aumentan nuestro peso. Siempre y cuando sean artesanales (para evitar los colorantes y los conservantes) y se coman en dosis moderadas, el helado puede ser un alimento más de nuestra variedad nutritiva pues, sus ingredientes básicos: leche, frutas, azúcar, yogur,… no son altos en grasas saturadas (tienen entre un 6% y un 10%), pero sí lo son en agua y en calcio, lo que nos ayudará a fortalecer nuestros huesos. También son una fuente de vitaminas (A, B-6, B-12, C, D y E) y de minerales, como el fósforo.  Repetimos, si no son industriales – y no están excesivamente recargados de virutas de chocolate, barquillos y otros dulces decorativos- pueden ser un postre tan recomendado como un plátano.
-Mito nº2: Los helados causan dolor de garganta. Para nada. ¿Acaso contienen las bacterias que provocan una infección de garganta?... Podemos sufrir dolores provocados por el frío ambiental y nuestro constante entrar y salir de espacios cerrados y recargados, lo que hace que bajen nuestras defensas y estemos expuestos a gérmenes concentrados. Pero por comer un helado, no; por mucho que lo diga la sabiduría popular.  De hecho, la medicina general recomienda el frío como tratamiento para las amígdalas y la faringitis porque reduce la inflamación.
Helados

-Mito nº3. El helado produce pesadez de estómago. Pues depende.  Comerse un helado de tres bolas con sirope y nata después de un gran banquete, sí, probablemente producirá sensación de pesadez estomacal.  Sin embargo, como afirma la coach nutricional Sandra Tirado, si es un helado natural hecho con yogur, “tendrá las mismas propiedades digestivas que éste, ayudándonos a reforzar nuestra flora intestinal”.
-Mito nº4. Los helados son antidepresivos. En este caso, es verdad. Los helados, como el chocolate, contienen un aminoácido llamado triptófano que reduce nuestra agresividad y aumenta los niveles de serotonina, la famosa ‘hormona de la felicidad’.
Por lo tanto, aunque sea diciembre, podemos disfrutar de la fórmula mantita-helado sin ningún tipo de preocupación ni remordimiento.