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¿Por qué se agrietan los labios en invierno?

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Expuestos cada día a las adversidades del clima, al maquillaje y a todo tipo de alimentos y bebidas, nuestros labios suelen ser los grandes olvidados en la rutina de nuestro cuidado diario y por eso se secan, se irritan y llegan a agrietarse.

Un fenómeno, el de los labios agrietados, que en invierno se generaliza debido, entre otros motivos, a las bajas temperaturas, al fuerte viento y al ambiente reseco que generan algunas calefacciones. Prevenir este problema es sencillo pero hay que ser constantes y coger el hábito de hidratarlos. Regla número uno: no olvidarse de meter en el bolso un buen bálsamo labial. Eso sí, ¡cuidado con engancharse!
"La piel del labio es una semimucosa mucho más sensible que la piel y se encuentra expuesta a todo tipo de factores externos, por eso puede sufrir las consecuencias del invierno antes que otras partes de nuestra cara", afirma Constanza Bahillo, dermatóloga miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venerología. Un problema que puede producir molestias como  sangrado, la sequedad, la irritación o la sensibilidad excesiva. "Son los factores meteorológicos propios del invierno como las bajas temperaturas y el viento a los que se somete nuestra piel, y con ella los labios, las principales razones de que estos últimos se irriten más en esta estación. Las calefacciones que producen sequedad en el ambiente también los dañan", añade la dermatóloga.

¿Cómo lo solucionamos?
Para evitar que los labios sufran el agrietamiento tenemos que cuidarlos todos los días y generar una rutina de hidratación. Si ya no hay vuelta atrás y los tenemos agrietados, no está todo perdido. Remedios de la abuela a un lado (olvídate de aplicar miel, aceite de oliva o mantequilla), “debemos hidratar nuestros labios con bálsamos labiales o vaselina de manera frecuente", explica Bahillo. "Estos productos deben estar libres de perfumes y de sustancias irritantes o alergénicas", añade la dermatóloga, ya que aquellas vaselinas con aromas y sabores pueden hacer que estemos constantemente chupándonos los labios y pasando la lengua por ellos, causando una mayor irritación y sequedad, paso previo al agrietamiento.

¿Podemos prevenirlo?
Para prevenir llegar a un caso extremo de irritación y evitar las incómodas molestias de unos labios secos y agrietados, la dermatóloga indica que debemos intentar crear el hábito de protegerlos aplicándonos bálsamos labiales a diario y reaplicándolos de manera frecuente. Si llegamos a un caso extremo Bahillo indica que "puede ser necesario un corticoide tópico".

¿Adicción o efecto rebote?
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Aunque con una aplicación por la mañana y otra por la noche debería ser más que suficiente para mantener los labios en correcto estado de hidratación, muchas personas llegan a interiorizar tanto este hábito que peden generar cierta dependencia a estos productos. “Llevo utilizando bálsamos labiales a diario durante mucho años y en cuanto dejo de utilizarlos un par de días los labios se me vuelven a secar, en el caso de determinadas marcas esto me pasa incluso en horas”, afirma Lucía Ariza, una de las personas que cree firmemente en que determinados bálsamos labiales generan efecto rebote. “He probado cacaos, vaselinas y fórmulas de diferentes marcas y ha sido ahora cuando he conseguido encontrar una fórmula que me funciona y me han recomendado en la farmacia por tener un componente de miel que me va muy bien”.

Si bien puede parecer que los bálsamos labiales generan esa “dependencia” que como Lucía sufren muchas personas, los expertos aseguran que ni los productos ni su formulación la producen. De hecho, en opinión de Bahillo, "tanto las vaselinas como los bálsamos labiales no generan adicción ni efecto rebote, lo que ocurre es que los labios secos necesitan recibir estos cuidados de manera constante, por lo que si dejan de usarse estos vuelven a agrietarse".

En definitiva, para proteger los labios y evitar que se agrieten la solución pasa por crear una rutina de hidratación y ser constantes.