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'Sticky muslamen': ¿son peligrosas las bacterias cuando se te pegan las piernas en el asiento?

'Sticky muslamen': ¿son peligrosas las bacterias cuando se te pegan las piernas en el asiento?GTRESONLINE

En el metro, en las hamacas de la playa, en las terrazas de los bares… nuestro trasero comparte asiento en más de una ocasión y rara vez nos planteamos quién ha pasado por allí, qué clase de atuendo llevaba o si sus muslos estaban sudando. Ahora, con la llegada del verano y sus más de 40 'gradazos', somos más conscientes de todo esto. ¿Es solo el sudor o algo más? ¿Qué bacterias pueden alojarse en los asientos públicos? Hablamos con expertos en microbiología de todo esto.

"Sí existe un intercambio de microorganismos y puedes sentir el sudor de otros que se han sentado antes, pero todo lo que se te pase por la cabeza es más hipocondriaco que real. La peligrosidad es prácticamente nula", explica el doctor Víctor Jiménez Cid, del Grupo de Docencia y Difusión de la Sociedad Española de Microbiología (SEM) para llamar a la calma.
También nos explica que todas las personas tienen microbacterias y las dispersan por todas partes, pero no siempre son patógenas: "mientras no tengas una herida que se pueda infectar o una inmunodeficiencia que te haga especialmente sensible a alguna bacteria no tiene por qué haber ningún problema", asegura.
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La ley del más fuerte: no todas las bacterias te alcanzan
Aunque el intercambio microbiológico en los asientos públicos es una realidad, existen teorías científicas que aseguran que es difícil que algunas bacterias del exterior puedan sobrevivir en tu cuerpo.
"Tu microbiota, las bacterias que llamamos grampositivas, son aquellas que están adaptadas a tu piel. Son estafilococos que les gusta tu sal y tu ácido y acaban generando un nicho ecológico en tu organismo, ni malo ni bueno. Este equilibrio microbacteriano hace que, cuando una especie importada entra en tu cuerpo- en este caso la bacteria de la silla-, se las tiene que ver con la ya adaptada y no suelen sobrevivir", nos cuenta el doctor.
Además, la mayor parte de las bacterias tampoco sobreviven en los asientos: "no suelen sobrevivir fuera de su nicho y lo más normal es que cuando se queden en la silla se mueran antes de que lleguen a ti".
En cualquier caso, existen excepciones: "Los famosos hongos aguantan un poco más que las demás bacterias antes de morir si el medio es húmedo, como las piscinas, aunque no son muy habituales en los asientos. También hay bacterias que se llaman esporas que duran millones de años. El ántrax (carbunco) o el tétanos son algunas de ellas", añade Jiménez Cid.
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¿Y el sudor? ¿Contiene bacterias patógenas?
Saber que te acomodas sobre el sudor de otros y que lo rozas con tus piernas descubiertas ya es realmente desagradable. Sin embargo, Jiménez Cid explica que, fuera de lo antihigiénico que pueda sonar, "el sudor es un antimicrobiano natural del cuerpo, junto con las glándulas sebáceas. Es una solución con tal alto contenido de sales que las bacterias patógenas no son capaces de sobrevivir en él al no soportar la presión osmótica. En el caso de las sebáceas, se debe a su pH ácido".
El sudor, ya sea tuyo o de otros, mata virus y bacterias que no sobreviven a temperaturas mayores de 36,6ºC, por lo que si hay sudor en la silla o en tus piernas estarás protegido de un gran número de 'bichitos'.
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Tranquilo, no estás en peligro. Pero si quieres evitar al máximo el intercambio bacteriano y de sudor en los asientos del metro, cubre la parte trasera de tus muslos con ropa en los días de calor.