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'Bañistas de invierno': ¿de verdad es bueno bañarse en el mar todos los días?

Te pones el bañador, extiendes la toalla, te colocas el gorro, las gafas de nadar… y al mar. Suena maravilloso cuando en el termómetro marca 40º y te derrites en la orilla, pero no es algo que llame mucho la atención en invierno. Claro que es porque todavía nos sabes lo beneficioso que es para tu sistema inmunológico, para tus articulaciones y para tu piel… hasta incluso para tus relaciones de pareja puede venir bien darte un chapuzón en invierno en las gélidas aguas saladas.

Jesús Piñeiro tiene 78 años, le llaman el 'hombre morsa' y lleva 57 años metiéndose todos los días a las aguas de la playa de Riazor (La Coruña). Lo hace en compañía de otros jubilados que, como él, han descubierto en las aguas del frías aguas del Atlántico el elixir de la eterna juventud. "Yo no sé lo que es la salud, porque soy de hierro. No tuve un catarro ni una gripe en mi vida", relataba a La Voz de Galicia
No hace falta irse hasta Rusia, donde celebran el 19 de enero la Epifanía del Señor nadando a -12 grados en las aguas del río Volga, para encontrara a auténticos valientes que desafían al frío para mejorar sus salud. Son los llamados 'bañistas de invierno' e incluso hay asociaciones que promueven la difusión de esta disciplina no apta para frioleros (o personas que viven en el interior).
Todo el mundo coincide: nada en el mar aporta un extra de energía que pocas otras cosas puede darte. Ya lo decía Hipócrates, el padre de la medicina modera,"el mar ayuda a relajar y a revitalizar el organismo". Pero, ¿es cierto? ¿es tan bueno tener un cambio de temperatura tan brusco en nuestro cuerpo?
bañistas de invierno
Los beneficios de bañarse en el mar en invierno
- Seguro que has oído hablar de la crioterapia, ese tratamiento que utiliza los efectos positivos del frío para la recuperación de deportistas de alto nivel. Meterse en el mar en invierno tiene efectos parecidos en nuestros músculos y articulaciones, ya que el frío es bueno para las inflamaciones o contracturas y hace que los tejidos se recuperen a mayor velocidad.
- Como decía Jesús Piñeiro, gracias al mar no sabe lo que es un catarro, y es que el agua fría activa el sistema inmunológico, lo que aumente la producción de glóbulos rojos,
- El mar nos da la felicidad, o al menos la sensación fisiológica de ella, ya que el agua fría y la energía de las olas favorece la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, las llamadas hormonas del bienestar.
- Mejora la circulación de la sangre, muy importante sobre todo para las personas mayores. Quizás no hace falta meterse de cuerpo entero, pero un paseo descalzos por la orilla del mar en invierno activa nuestro sistema sanguíneo y nuestras piernas se sienten más ligeras.
- Se nota en tu piel, no sólo por los efectos reafirmantes del frío en la dermis, es que la exposición a la luz natural también en invierno nos da un tono más saludable. 
- Puedes soñar con el próximo chapuzón porque te ayuda a dormir mejor por dos razones: has hecho ejercicio y estás más cansado, y además has liberado estrés.
- También se nota en la cama, pero en otro sentido, ya que tu vida sentimental mejora al aumentar lo niveles de testosterona y estrógenos.
Las contraindicaciones de los baños de mar cuando hace frío
Las posiciones en contra también tienen razones de peso. Una de las más importantes es nuestro esfuerzo natural por conservar una temperatura corporal óptima. Nuestro organismo necesita que estemos entre 36 y 37 grados para preservar su buen funcionamiento, y cualquier desviación hace saltar las alarmas. “No es que estimule la circulación sanguínea, es que el cuerpo trata de perder el mínimo calor posible. La idea de que el agua fría estimula el cuerpo es lo mismo que si uno está medio dormido y alguien le pincha con una aguja o le da una bofetada”, comenta el catedrático Antonio Ruiz de Elvira a Buenavida.
Un estudio de la Universidad de Porstmouth confirma que un 2% de las personas completamente sanas sufren arritmia cuando su cuerpo se sumerge en agua fría, cifra que sube al 82% si meten, a la vez, cuerpo y cabeza.
bañistas de invierno
Si te decides, cómo hacerlo:
Con todos estos daros, está en tu mano hacer acopio de valor y nadar en el mar a bajas temperaturas, pero sí que hay una serie de consejos que tendrás que tener muy en cuenta:
- La adaptación al frío debe ser gradual. Como explica la médico Nieves Moris, una nadadora habitual en la playa de Gijón, hay que darse tiempo y darse un chapuzón de continuo desde verano, además de hacer ejercicio previo para “calentar” y que nuestros músculos estén trabajando. “Si uno nunca ha subido al monte, no puede hacerlo como un loco con 50 años”.
- Lo mismo con el tiempo, comienza con sesiones cortas hasta que te vayas acostumbrando.
- Puedes comenzar también con un traje de neopreno adecuado, usa gorro, tapones para los oídos, guantes, calcetines de neopreno… lo que necesites para estar cómodo.
- Nada más salir, cambiante la ropa mojada por prendas abrigadas para que tu cuerpo entre en calor. Puedes andar o correr durante unos minutos e incluso tomarte una bebida caliente. Eso sí, no te des una ducha caliente porque el cambio de temperatura tan brusco puede ser fatal para tu organismo.
- Hazlo siempre con amigos. El mar es peligroso, sobre todo en invierno, y las corrientes pueden jugar una mala pasada incluso a los más expertos. Antes de ir a nadar, consulta el estado del mar e intenta que esté lo más calmado posible.
- Utiliza siempre una boya de seguridad para indicar tu posición, que además te puede servir como flotador para descansar. Hay boyas con departamento estanco donde meter tus pertenencias y así no dejas nada de valor en la playa, que puedes llevarte un buen disgusto.
- Como todo en la vida, en la justa medida está en éxito, así que disfrutad del mar también en invierno con moderación, con conocimiento y cuidando el entorno natural.