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Los efectos del frío en la salud

martas project 2eltiempohoy.es

Además de las enfermedades comunes (resfriados, gripes), las bajas temperaturas pueden agravar afecciones ya existentes, sobre todo a nivel cardio-respiratorio, articular y muscular. Pero no todo es malo: por extraño que parezca,  el frío nos mantiene más jóvenes y nos ayuda a quemar grasas.

Efectos adversos
Como ya explicamos en 'El tiempo hoy', la bajada de las temperaturas (y los constantes cambios que se están registrando durante este otoño frío y cálido a la vez) provoca la propagación de la gripe y la aparición de los resfriados comunes. Sin embargo, éstas no son las únicas complicaciones que puede padecer nuestra salud porque si tenemos una enfermedad preexistente, nuestro cuerpo puede resentirse doblemente. En estos meses, hay que ser más precavido...
  • Si tenemos problemas respiratorios como asma u otras afecciones graves (bronquiolitis, neumonía, etc.), porque, aunque parezca una paradoja,  la inhalación del frío produce la sequedad de las vías respiratorias.

  • Si sufrimos de hipertensión, colesterol alto o problemas cardiovasculares, ya que los vasos sanguíneos se contraen y el corazón tiene que trabajar con más fuerza. Si estamos sanos, nos ayudará a tener una circulación más resistente, sobre todo en las piernas; pero cuando hay afecciones es diferente.

  • Si tenemos artrosis o artritis. El frío no afecta a estas enfermedades en sí mismas –no provoca su empeoramiento- pero sí puede causar un aumento del dolor, como nos ha explicado el cirujano y traumatólogo Fernando Prelas: “Hoy contamos con evidencias científicas que relacionan los cambios bruscos de temperatura con la aparición o aumento de dolores corporales. Se manifiesta principalmente en articulaciones afectadas por artrosis, artritis y otras patologías, pero también en regiones operadas”.

  • Si somos propensos a las contracturas musculares. Cuando nuestra temperatura corporal se desequilibra y el cuerpo reacciona temblando o tiritando, se produce una tensión y una contracción muscular. Las zonas que ya estén contraídas lo harán nuevamente, dando lugar a la contracción de la contracción; o lo que es lo mismo: al dolor. Pero tiene una fácil solución: con abrigarse y tapar bien esas regiones será suficiente.
El frío, por lo tanto, hace que nuestro cuerpo, en su sabiduría, tenga que trabajar más para protegerse de las condiciones meteorológicas adversas y por eso, en invierno, nos sentimos más cansados y menos vitales que en verano, cuando el sol refuerza nuestra serotonina y nos llena de energía.
Efectivos postivos
Como en la literatura, ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos: El frío también puede aportarnos grandes beneficios. Según un estudio publicado en 'Journal of Clinical Investigation', las bajas temperaturas nos ayudan a perder peso porque activan los mecanismos de la ‘grasa parda o marrón’, que es un tipo de grasa que tiene la capacidad de quemar otras grasas (modo guerra civil) y, concretamente, la que ingerimos a través de la comida.
Además, el frío tiene un efecto lifting (siempre que haya una buena hidratación) porque nuestra piel se tensa al recibir menos cantidades de sangre por la ya nombrada contracción de los vasos. Quizá sea uno de los trucos de la belleza nórdica.