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El ‘triángulo de las bermudas’ por donde se escapa el calor: cabeza, manos y pies

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Existe una creencia muy extendida que asegura que la gran pérdida de calor corporal se produce por la cabeza, las manos y los pies. Aunque esta idea no es del todo cierta, porque el calor se pierde igual por todas las zonas que van descubiertas, hay que aclarar por qué es importante abrigar bien estas tres partes del cuerpo para no pasar frío.

Un confuso estudio realizado en los años 50 es el origen de una falsa creencia: por la cabeza se pierde hasta el 45% del calor corporal. El problema es que la investigación, que se realizó en el Ártico, se basó en un experimento en el que vistieron a varios individuos con ropa de supervivencia ¡que no les cubría la cabeza! Concluyeron que la cabeza era el lugar que más calor perdía sin tener en cuenta que era la única zona del cuerpo que tenían expuesta al frío.
La sencilla explicación de las zonas sensibles al frío
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Pero a pesar de que en la actualidad se sabe que el trío cabeza-manos-pies no actúa como triángulo de las bermudas en lo que a calor se refiere, siguen siendo las zonas del cuerpo que más tenemos que abrigar si queremos un grado de confortabilidad aceptable ante las bajas temperaturas.
Las razones son las siguientes: si dejas que la cabeza se enfríe mientras el cuerpo se mantiene caliente, la temperatura corporal baja muy rápidamente; en cuanto a las manos y pies, en situaciones extremas serían los primeros en congelarse porque el cuerpo prefiere mantener calientes los órganos vitales.
Cabeza y cuello, las zonas más sensibles a los cambios de temperatura
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En lo que respecta a la cabeza y el cuello, la razón por la que hay que mimarlos especialmente está en que son las zonas del cuerpo con mayor concentración de células nerviosas, lo que provoca que sean más sensibles a los cambios de temperatura.
Sólo los bebés y los niños en edad de crecimiento pierden gran parte del calor corporal por la cabeza por una cuestión de proporcionalidad: es la zona corporal más grande de un bebé y si está expuesta al ambiente externo, al ser una gran superficie en relación a su peso, perderá mucho calor.
Los mejores materiales para conservar la cabeza y el cuello calientes
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El gorro no es sólo para la cabeza, procura que las orejas también estén bien tapadas. En cuanto al material, todo depende de lo bajas que sean las temperaturas a soportar y de si el clima, además de frío, es húmedo.
Tanto la fibra de polartec como la lana, hay que entender lana 100%, son grandes aliados contra el frío seco porque tienen dos ventajas: son termorreguladores y transpirables, es decir, mantienen el calor corporal y no harán que te sude la cabeza. Si además de mucho frío tienes que soportar humedad, la mejor opción es el ‘ushanka’, el clásico sombrero ruso con orejeras fabricado en piel de oveja.
Las manos: calor que se pierde, calor que no vuelve
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¿Sabes por qué se quedan frías las manos mientras el resto del cuerpo mantiene el calor? Pues existen dos razones. Una es que las zonas del cuerpo con más movimiento son las más irrigadas y por tanto las que se mantienen más calientes, como las manos no están en constante movimiento se suelen quedar heladas. Otra es que el cuerpo tiene sus prioridades y en condiciones extremas sacrifica las extremidades para mantener la circulación en los órganos vitales.
Pero sin llegar a este extremo, lo importante es que para que las manos se mantengan calientes hay que ponerse los guantes antes de que se queden frías. También es determinante el material en que están fabricados tanto del exterior como del interior. Lo ideal es que el exterior sea aislante y el interior termorregulador.
Los pies: los grandes olvidados del día a día
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Hay que reconocer que mientras no nieve o te vayas de escalada, no te acuerdas de proteger demasiado los pies en invierno. Pero si quieres que tus pies y todo tu cuerpo sobrevivan al frío no dudes entre pinkis o calcetines, pregúntate si los prefieres de lana o térmicos. Los pies son la extremidad más alejada del corazón y por tanto es la parte menos irrigada del cuerpo, por no hablar de que está en contacto permanente con el helado suelo, así que hay que mimarlos.
En cuanto al calzado, está claro que unas buenas botas forradas de borrego como las de Sara Carbonero o de gamuza como las Joan of Arctic de Sorel que lleva Elle Macpherson serán la mejor opción, aunque basta que su interior sea de un material térmico y transpirable. Si la horma de tu bota es amplia, también puede añadir plantillas de fieltro.
En cuanto a la suela, debe ser aislante y antideslizante, es decir: caucho, goma o similar. Y vete olvidando de las sandalias que ves en los blogs de moda, a estas chicas las llevan de puerta a puerta en coche y con calefacción. No tiene otra explicación.