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¿Realmente es necesario poner abrigos a los perros en invierno? ¡Vota en la encuesta!

perros abrigoeltiempohoy.es

Poner abrigos o no a los perros tiene al mundo dividido casi del mismo modo que los que se posicionan en contra o a favor de dormir con o sin calcetines. Así las cosas, hemos investigado en profundidad en el tema y os planteamos los argumentos de esta tendencia invernal. Porque sí, hace veinte años no se veían estas cosas... pero eso no quiere decir que a algunas razas les ayude mucho un extra de calor. 

Argumentos para el sí
En lo que están de acuerdo todos los amantes de los perros y los veterinarios es en que "no todos lo necesitan". Hasta ahí, todo bien. La cosa se pone distinta cuando hablamos de cada tipo de perro. "Si son jóvenes no lo necesitan porque cuando salen a la calle corren y saltan tanto que generan suficiente calor. Sin embargo, cuando son viejitos se sientan o caminan muy despacio. En ese caso es conveniente ponerles un abrigo para que no cojan frío", explica a RTVE.es el veterinario Javier Gómez, de la Clínica Ginzo de Limia en Madrid.
El pelaje también podría ser un condicionante. El san Bernardo, el pastor de los pirineos o el husky, por ejemplo, son razas con un pelo especialmente denso y, dada su procedencia, están más que adaptados al clima frío. Por el contrario, hay otras razas como el bóxer o el dálmata que tienen el pelo muy corto y si la temperatura exterior es baja en contraste con la del hogar, algunos expertos consideran que no está de más ponerle un abrigo de refuerzo.
perros
Razones para el no
Luego los hay que están convencidos de que ponemos a los perros abrigo por pensar que, como nosotros tenemos frío, nuestros perros también. Así, tal y como señala Alezandra Horowitc, científica cognitiva especializada en comportamiento animal, no se deben poner abrigos a los perros porque lo que nosotros entendemos como protección, para ellos es un signo de dominación. Sí, porque aunque parezca que se alegran al ponerse un abrigo, quizá lo que realmente les está alegrando es la idea del paseo.
Horwitz asegura que los abrigos caninos oprimen en cierta manera la espalda, el cuello y la cabeza de los perros, algo que ocurre en la naturaleza cuando un animal impone su dominación sobre otro. "El abrigo reproduce esa sensación, así que la principal experiencia que obtiene el perro al llevarlo no es la protección ante el tiempo, sino la desconcertante sensación de que otro ejemplar de mayor rango está cerca".
Así, cuando un perro se queda quieto y se deja vestir quizá lo no haga porque le guste o esté de acuerdo, sino porque está siendo dominado. "Y al final estará menos mojado, pero eso nos importa a nosotros, no a él", añade.